lunes, 12 de agosto de 2013

Microrrelatos

        




Rubia angelical, tímida.
La mordió en la boca ¡uhnn¡ no sabía a fresa como solían decir
los poetas…no…no sabía a...sabía a carne deliciosa y tierna de
un animal joven. Siguió comiendo.
Cuando estuvo saciado la cubrió con la ropa de la cama. Se
tendió a su lado y mientras se estiraba voluptuosamente le vino
a la cabeza una pregunta. ¿Qué cosa decía padre del abuelo,
que era filántropo o que era licántropo?





Se encuentran en la calle, la una, en mejor posición
económica, con un “lifting” y otros retoques en su haber; la otra,
con una economía más modesta, al natural, dice:
–¡Qué bien estás!, ¡qué guapa!, ¡qué joven...! ¿Cómo es
posible, si en el instituto solíamos tener la misma edad?–






A cualquier cosa llaman soborno, hay que documentarse bien
antes de opinar. El contratista X le quería regalar un precioso
deportivo al político Y. Éste, muy ofendido, le dijo:
–¿Cómo se atreve?, todavía quedamos políticos honrados,
¡qué desfachatez…!
–Bueno, podemos llegar a un acuerdo, ¿qué le parece si se lo
vendo por veinte euros?
–¡Ah, entonces no hay inconveniente, mándeme dos, por
favor!

2 comentarios:

Gloria dijo...

Tres micros que me han refrescado esta tarde de domingo con palabras raras, edades de incognito y honradez con precio.
Besos de helado de gofio.

pancho dijo...

Me gustan. Saludos.