martes, 30 de agosto de 2016

¿Y las tapas?

Sean de Tupperware de Rocasa o de Ikea, el destino es el mismo, se esfuman, desaparecen, es un misterio similar al del Triángulo de las Bermudas. Y no me pasa a mi sola, en todas las casas de mis familiares hay un montón de cacharros de esos, pero ninguna tapa. Yo ahora, los compro de esos de uno pieza, pero entonces se me pierde el cacharro entero, es luchar contra los elementos. Es como si estrenas algo de ropa: una camisa, un pantalón, una falda... y te lo manchas, ya se te mancharán siempre que te lo pongas, pregunten, pregunten y verán que eso también pasa siempre. ¿Y lo de no encontrar las gafas de leer? Bueno, a lo mejor eso sólo me pasa a mi. Muchas veces, he pensado que si me tocara la lotería compraría cien pares de gafas y las repartiría por todos los cajones y muebles de la casa, para no tener que pasarme la vida buscándolas. Los que no me conocen pensaran: ¿Por qué no te las cuelgas al cuello con un cordón? Pues porque entonces sería peor, porque me gusta mucho la cocina y me paso allí muchas horas, y si las llevase colgadas se podrían encontrar en sus cristales desde un pedazo de pimiento o un puñado de arroz hasta una vieja de cuarto y mitad. Mi madre también las usaba para leer y nunca hablaba por teléfono sin ellas, apenas sonaba nos ponía a todos a buscarlas. Muchas veces, las llevaba al cuello con un cordón, se lo decíamos, se las ponía y, ahora si, ahora ya podía hablar tranquila. Supongo que alguno de ustedes se acuerda de cuando los teléfonos ni siquiera eran directos, solían estar colgados de la pared y eran negros, enormes y feos. Para hablar con alguien, tanto si estaba al doblar la esquina como en la Península, tenías que llamar a la central y esperar, unas veces un rato y otras, unas horas. No se de qué dependía la tardanza, pero yo siempre pensé que estaba en relación directa con el grado de amistad que te unía a la centralista. Eso tenía sus inconvenientes y sus ventajas. Recuerdo que una vez, estando mi madre operada en la clínica Santa Catalina, me llamó mi hermana mayor para decirme cómo estaba y para que les llevara unas cosas que necesitaba. Al poco de colgar me di cuenta de que no recordaba todas las cosas que me pidió, entonces llamé a la centralita y pedí que me pusieran con la clínica, ese era el protocolo que había que seguir; la telefonista, una buena persona conocida por todo el pueblo, me dijo: Pero mi niña, si hablaste ahora mismo- Si-le conteste yo- pero es que no me acuerdo de lo que me dijo- Ella muy cooperativa me dijo: -A ver, apunta, apunta, te dijo que tu madre estaba mejor y que le llevaras camisones de dormir, fruta, pañuelos y las otras gafas- Yo le di las gracias porque me evitó otra llamada con la consiguiente espera, pero me quede pensando que si le preguntaba, seguro que me sabía contestar todo lo que me decía mi novio, en aquel tiempo ferviente enamorado. No le pregunté, pero desde entonces me pareció notar que siempre que nos encontrábamos me sonreía de una forma pícara como diciendo -¡Hay que ver lo que te dijo anoche!- Otra vez, un chico del pueblo me hizo unos versos alusivos a mi nombre y me los leyó por teléfono. Nada mas colgar, me llamó la telefonista para decirme que ella sabía, de muy buena tinta, que este chico tenía una novia en Las Palmas, con el mismo nombre que yo, dándome a entender que o bien yo no era la musa inspiradora o que el susodicho galán mataba dos pájaros de un tiro. Yo creo que fueron las dos cosas ¿Te acuerdas de eso, chico de mi pueblo?.

domingo, 14 de agosto de 2016

Sueños

Estoy en unos grandes almacenes, voy bajando las escaleras mecánicas , ya se vé poca gente, pronto cerrarán, levanto la vista y veo subiendo a una mujer que es exactamente igual que yo. Bueno la muy… es más flaca. Es como a mi me hubiera gustado ser toda la vida. Creo estar soñando, pero no, estoy despierta y estoy aquí. Ella me mira sin inmutarse parece que no sabe de nuestro parecido. Cuando llego a la planta siguiente y después de afianzarme bien, para no dar con mis quilos en el suelo, me vuelvo a tiempo de ver que ella también se adentra en la planta siguiente, entonces me doy cuenta de que tiene el pelo completamente blanco, nunca lo había notado antes , porque yo la conozco ¿saben?, ella ha venido en mi ayuda muchas veces, los días antes de mi boda, cuando me case con 18 años con más ganas de jugar a las casitas que de tener que llevar una casota. Cuando mis nietos eran pequeños y yo me los llevaba a la playa y tenía que multiplicarme por cuatro para cuidarlos. Ella aparecía entonces, serena y sonriente, y entre las dos podíamos más que ellos.Cuando tuve gemelos que no me dejaban dormir ni de día ni de noche,ella venia, entonces yo mirándola con el mayor de los agradecimientos me acurrucaba a los pies de la cama y me dormía . La había visto muchas veces pero siempre en sueños. Subí las escaleras todo lo rápido que pude y traté de encontrarla, pero no había nadie, ni siquiera estaban allí los dependientes, otra vez volví a dudar si estaba despierta. Mi amiga Patricia me sacó de la duda: “¡venga, Concha!, date prisa, ¿qué haces ahora? Es tardísimo, vámonos” Esa noche deseé con todas mis fuerzas soñar con ella, verla con más detenimiento, pero no vino. El domingo siguiente comí con mi familia y recurrí a una sobrina de mi madre, la más vieja de la familia, se lo conté todo, ella que es tan llorona como yo, me dijo secándose las lágrimas: “ Es tu hermana gemela , murió al nacer” ¡pero si yo nunca oí hablar de ella! Me contó. Antes no se sabía el sexo ni el número de los fetos. Era una sorpresa en el momento del parto. Tus padres y los que estaban allí decidieron ocultarlo para no enfrentar a tus hermanos con la muerte siendo tan pequeños y también por tu abuela que estaba delicada. Desde ese día estoy contenta porque sé que aunque tenga que estar dormida para verla, ella está conmigo. Ahora entendí lo del pelo blanco, allí donde ella esta no hay peluquerías para acudir todos los meses como hago yo. Y era mas delgada porque no ha tenido que comerse todas las sobras de los platos de seis niños “por no tirarlas”

jueves, 28 de julio de 2016

Calle de Triana

En mis tiempos la palabra “ligue “no significaba lo que ahora ,se podía ligar una salsa ,una media para que se mantuviera en su sitio pero los humanos no ligaban, podían conocerse, gustarse, enamorarse, ahora todos esos tramites se resumen en una palabra ,”ligue”. Antes las niñas mayores de quince años nos poníamos todo lo guapas que podíamos (fácil para algunas y ardua tarea para casi todas las demás entre las que me incluyo) y nos íbamos a la calle de Triana a pasearnos ,íbamos en grupo pero al llegar nos poníamos por parejas con el fin de facilitar el acceso de los posibles pretendientes. Yo como soy de Ingenio y estaba aquí estudiando me paseaba los domingos allí en el Egido y los demás días de la semana en Las Palmas(o sea que en cierta manera tenia mas mercado).no recuerdo si Triana era entonces peatonal o si la escasez de vehículos de motor hacían que lo pareciera pero la verdad es que se podía pasear a lo largo y a lo ancho. Los chicos también permanecían en grupos armándose de valor para acercarse y decirte cualquier cosa igual de tonta que las que se dicen ahora pero esperada por nosotras como agua de Mayo ,eso si el niño era de tu agrado si no te inventabas una disculpa y educadamente el se retiraba y mientras nosotras a seguir paseando por si por fin aquel del que te pasabas el día hablando con tus amigas se dignara acercarse . solo en Triana y a la salida de los institutos (que no eran mixtos) se, podía dar esa circunstancia, después fueron además las discotecas, las cafeterías o cualquier otro sitio pero lo que ya me parece el colmo es que puedas encontrar pareja sentada en tu casa delante del ordenador quizás en pijama, zapatillas, desgreñada. Eso termina con cualquier atisbo de romanticismo , además chateando tu puedes decir que mides 1.80 y pesas 50 Kg. y el te puede decir que en la calle lo confunden George Clooney ,pero claro eso hay que demostrarlo y los fracasos son estrepitosos cuando se conocen personalmente .Conozco muy de cerca una historia de una niña de las de antes que todos los días aproximadamente la misma hora y andando despacito para darle tiempo a salir venia por la calle abajo ,un chico la esperaba en el balcón para piropearla , era alto, delgado,moreno,con el pelo un poco mas largo de lo que entonces se estilaba, a ella le gustaba todo de el solo le ponía una pega, era peninsular.Pero un día el le dijo “tu y el mar sois lo mas bonito de esta bendita tierra”¿la comparo con el mar ? nadie le había dicho nunca nada tan lindo y ahí a la niña se le cayeron las barreras geográficas y de cualquier tipo, le sonrió abiertamente consintiendo en ser admirada y cortejada y decidió considerarlo isleño a fin de cuentas nadie puede elegir donde nacer. Así que el bajo del balcón y la acompaño a clase y otros días a casa y pasando el tiempo la acompaño a,la,iglesia donde se casaron y pasado mucho , mucho mas tiempo cuando tuvieron hijos y estos fueron ruidosos y traviesos ella solo recordaba que el no era canario cuando decía a los niños”callaros ya”y ella en las mismas circunstancia decía “chachos calléense ya,fuertes niños enrralaos”

lunes, 25 de julio de 2016

Sola

Una cosa es quedarte sola un rato o hasta unos días, sin obligaciones, por gusto, con unos cuantos libros y ya para colmo de felicidad con una tableta de chocolate Cadbury; lo que yo llamo soledad deseada, y otra cosa muy distinta es la soledad de verdad, la impuesta, la obligatoria. Esa afortunadamente no la conozco personalmente, sólo por referencias, pero existe, existe y está muy extendida. La soledad de cerrar la puerta por la noche y no tener a nadie contigo, la de no tener a quien contarle lo que decía tu madre cuando el día amanecía nublado o la felicidad que sentiste cuando nacieron tus hijos porque los mayores más que que les hablen, necesitan que les escuchen, contar cosas de su infancia, de su vida antes de que se les olviden, antes de que ya no las puedan contar. Todos sabemos de personas que después de haber tenido una familia,incluso numerosa, se encuentran por uno u otro motivo, solas, completamente solas. Ese tema siempre me ha preocupado y no soy la única. Recientemente descubrí un programa extraordinario en el canal de televisión de Andalucía, “Canal Sur" en el que les buscan pareja a mayores de sesenta años. Tú vas allí y explicas cómo eres y cómo te gustaría que fuera tu pareja. Van personas de hasta de noventa años y resulta muy tierno que con esa edad se preocupen de explicar que ellos “ni siquiera quieren besos, sólo quieren compañía". Mientras la persona que busca pareja está en el aire, los que se ajustan a las peticiones y quieren, llaman, y los de la cadena les ponen en contacto y, luego, ya ellos en privado quedan o no, según les convenga. Hace unos días leí que desde que está ese programa en antena, las llamadas de teleasistencia, esas que tienen en algunas Autonomías y que usan los mayores cuando se encuentran mal o muy solos, en las horas de emisión de ese programa disminuyeron en un 90% en Andalucía

lunes, 11 de julio de 2016

En nuestro querido lenguaje canario “alegantina” es la que no se calla ni debajo del agua, la que pega la hebra con todo el que se encuentra y, “chismosa” es la que trae y lleva cuentos por todos lados y, cuanto más, dañinos mejor. Yo alegantina soy de por demás, sin alegar no puedo pasar. Me subo a la guagua en Tomás Morales y cuando llego al puerto ya soy amiga del alma del que esta a mi lado, sea macho, hembra o entreverao. ¡OH! Fíjense ustedes si yo alegaré que perdí la tarjeta de crédito, llamé al número que tiene detrás para denunciar y a la media hora, entró mi marido y yo estaba diciendo: -¡Qué tiene gemelos! Mi hija y yo, también ¡Qué casualidad!-. Cuando colgué me preguntó: ¿Y con quién hablabas? -Con el tarjetero -Si no puede ser, si es una cinta... -Te digo que no, él me contestaba si le hablaba yo. Un día, cuando era yo más joven y menos prudente, me subí en Ingenio en el coche de hora y al poco, le dije, en voz baja, a un señor serio y enlutado que estaba a mi lado : -Fuerte mujer fea la que va delante - Si que es fea- me contesto él -es mi mujer. Me quedé sin habla y al rato le dije: -Bueno, si la miras bien, tan fea no es”.-Si que es fea, si. Dígamelo a mí, que llevo veinte años casado con ella y viendo su cara en la mesa, en la cama y hasta en la azotea. Si cristiana, es fea. pero fea. Fea...- Y nos reímos los dos a la vez. Ella miró por encima del hombro y le dijo: -Pepe, ¿eso qué es? -Nada, es un chiste que contó esta mujer, ya te lo cuento después. Mis hijos, cuando ven llegar a un taxi a la puerta de mi casa y que en diez minutos no se baja nadie, dicen: Ahí viene Mamá, pero hasta que no se entere de la vida y milagros del pobre taxista no se bajará. Y es que a mí me gusta alegar, ¡Cómo me gusta alegar!. Un conocido me dijo un día: Creo que a ti te sería más fácil no respirar que no hablar, yo estoy de acuerdo con él.

sábado, 2 de julio de 2016

Ahora en serio

Ahora, en serio Desde que en septiembre del 2004 se aprobó el anteproyecto de ley del divorcio, para modificar la ley de 1981, ya no es necesario la separación previa, ni se tienen que alegar motivos delante de un juez, o sea, que los maridos no tienen que salir a comprar cigarros y desaparecer como se hacía antes, ahora simplemente, ellos o ellas recogen sus cosas y ojos que te vieron ir y, claro, no les da tiempo ni de pensárselo. Las cosas han venido así y yo no soy quien para juzgar, pero si puedo opinar. Pienso que si los matrimonios sin hijos se llevan mal no tienen por que seguir juntos, pero todo cambia si hay niños por medio, entonces hay que pensárselo muy bien porque los hijos son los que pierden, pierden muchísimas cosas. Averi Corman, el autor de Kramer contra Kramer (recomiendo a quien le pueda interesar Divorcio perfecto), cuenta que él fue uno de esos niños perdedores. Cuando tenía cinco años, sus padres se separaron y dice que “esas carencias siempre han afectado a su ADN emocional”. Muchos padres, llegado el caso, piensan egoístamente que la separación es lo mejor para ellos y se convencen de que también lo será para los niños, que sólo será una racha hasta que se acostumbren a la nueva situación, pero no es así, ¿quién no conoce a adolescentes que tras la separación de sus padres van dando tumbos de un colegio a otro y de unas amistades a otras, muchas veces poco convenientes? Notan la falta de normas, de autoridad que tiene que haber en cada hogar, cada uno de los padres quiere demostrar que él es el más bueno, el más moderno, el más generoso, y esto va en detrimento de la educación, de la formación humana de los niños. Los hijos de padres separados pierden también, a veces, a sus abuelos, por lo menos a dos de ellos. Conozco un caso en que como los padres de ella vivían en Tenerife, fueron los de él los que se hicieron cargo de los nietos desde que a ella se le terminó el permiso de maternidad y, de pronto, se separan y ya no ven a los niños porque su madre piensa que lo que fue bueno para ellos cuando más cuidados y tiempo necesitaban, ya no lo es, sin más, y les da igual que tanto los niños como los viejitos lloren por no estar juntos. Hasta el punto de que los niños pidieron en la carta a los Reyes Magos, en vez de juguetes, un piso junto a su casa para los yayos de Las Palmas y así poder verlos todos los días. Como yo, seguro que todos conocen muchas injusticias de este tipo. Hace dos veranos conocimos en la playa a un matrimonio joven que tenía dos hijas adolescentes y las cuidaban hasta la exageración: qué comían, qué se ponían, a dónde iban y con quién... Sólo en contadas ocasiones durante el verano las dejaron salir de noche y el padre las llevaba y las traía, muchas veces nos quedábamos jugando a las cartas hasta la hora de recogida, que eran las dos de la mañana ni un cuarto de hora más, intercediera quien intercediera. Sin que nosotros, que éramos sus vecinos más inmediatos, notáramos nunca ninguna desavenencia entre ellos, se separaron durante el invierno y ya, este verano pasado, las niñas veranearon solas, como si de pronto, porque los padres se aburrían, las niñas se hubieran hecho mayores y autosuficientes. Ya no importaba si comían bien o no, cuales eran sus amistades, a quién metían en la casa, ni a qué hora se acostaban, dejaron de estudiar porque habían descubierto que sólo tenían que pedir lo que se les antojara intercalando “mamá no me deja o papá no quiere” para que el otro se lo concediera en el acto. Los padres mientras habían aprovechado las vacaciones para irse de viaje con sus respectivas nuevas parejas ¿Qué pasa? ¿Qué cuando se rompe una pareja se rompe también eso, que quiera que sea, que te une a tus hijos que te hace quererlos más que nada y preocuparte por sus penas o ser feliz con sus alegrías, aunque tengan cincuenta años?. Por favor, si alguien quiere, que me lo explique porque yo no lo entiendo.

martes, 21 de junio de 2016

Distintas infancias

de Nada más levantarse, los niños disponen de tres o cuatro programas infantiles en la televisión, pero no pueden disfrutarlos porque tienen que salir a escape para el colegio, o aún peor, para las guarderías. Chiquititos, muertitos de sueño, cuando lo que a ellos de verdad les gustaría sería, cuando se despertaran, pasarse a la cama de los papás y volver a dormirse entre los dos calentitos o muertos de calor, pero allí. Sospecho que esa es la idea que ellos tienen del Paraíso. Después, corriendo, corriendo a desayunar, a preparar la mochila acuciados por sus padres que temen llegar tarde al trabajo y que corren desaforados por la casa mientras atienden a los niños y a la vez, preparan sus cosas y se arreglan. Por la tarde, los deberes y después la madre los arrastra por toda la ciudad a clases de inglés, judo, natación, piano, guitarra, tenis… con lo cual, los niños llegan al viernes extenuados, con la casa llena de juguetes, pero sin tiempo ni ganas de usarlos. Los fines de semana hay que llevarlos a la playa, al campo, a unos grandes almacenes, a donde sea. ¿Pero son los niños o los padres los que consideran tan necesario tenerlos de la Seca a la Meca todo el día? Pregúnteles, pregúnteles si no prefieren quedarse en casa y jugar con el escalextric que le trajeron los Reyes hace casi medio año y que todavía no saben ni como funciona. Por todo esto y muchas otras cosas, que todos sabemos y que sería muy largo de enumerar y siempre sabiendo que los padres lo hacen con la mejor intención del mundo, los niños llegan a adolescentes sin conocer a sus padres y lo que es más grave sin que estos los conozcan a ellos. Piensen que ustedes no son solo los proveedores de alimentos y demás necesidades de sus hijos, eso puede serlo cualquiera. ¡Ustedes son nada más y nada menos que sus padres! ¿Qué has podido hacer que sea más importante que engendrar y criar a tus hijos? ¡Sean principalmente padres! Les propongo algo: tómense un día para ir con ellos y sus amigos de excursión al campo, pero no en el todoterreno de papá, que es el mejor de todos los todoterrenos de los amigos, sino en la guagua, incluso canten con ellos, lo van a recordar toda la vida, tírense al suelo y jueguen a lo que ellos quieran. Seguro que la empresa no irá a la quiebra porque falten un día: nadie es tan imprescindible. Olvídense de que mañana, otra vez, serán unos señores muy ocupados que cuando salgan por la tarde del trabajo se llevarán a casa una cartera con un montón de trabajo y apenas tendrás tiempo de so de pasada. Y al otro día será igual y así, sin darse cuenta se habrán perdido la mejor y más enriquecedora de las experiencias. De pronto, cuando los niños crecen y los papás quieren ser sus mejores amigos y saber a dónde y con quién van, ya no, ya no hay tiempo, eso hay que ganárselo desde pequeños, hablar con ellos todos los días, interesarse por sus pequeños problemas del tipo de “Luis me empujó hoy en el colegio”, interesarse tanto por sus cosas como por la subida de las hipotecas o qué equipo ganara la liga. Estén siempre ahí y así, cuando tengan doce o catorce años verán como lo mas natural que en la calle lo lleves cogido por los hombros. Seguirán mirándote a los ojos y sabiendo que ustedes no se van a escandalizar por lo que les cuenten porque en cierto modo, unos como padres y otros como hijos han crecido y se han hecho expertos juntos. Leí una vez unos versos de un poeta hispanoamericano, de cuyo nombre siento mucho no acordarme, en los que un padre sintiéndose alejado de su hijo al ser este adolescente decía: “me hubiera gustado tanto sentarme a charlar contigo y caminar a tu lado cómo si fuera tu amigo” Se puede, esto se lo digo yo, se puede.