sábado, 25 de febrero de 2012

La Luna



La Luna, cara redonda, parece que presentía.
Tropezamos en la playa, tú, a tus cosas y yo, a las mías.
- ¡Perdona!
- ¡Perdona tú!
Nos miramos, sonreímos, cuando nos separamos sentí una especie de alegría.

Durante toda esa semana te soñaba cada instante. Cuando volvimos a vernos, yo supe que me buscabas y tú que me encontrarías. Te llegaste a mi lado, nos cogimos de la mano, sin decir una palabra, y caminamos por la arena. Nos sentamos , me contaste, te conté. Desde entonces, yo soy tuya, y tú eres mío.

La luna, cara redonda, parece que sonreía.

La Mar

La mar trae a mi memoria recuerdos, colores y olores de mi infancia , de pies descalzos y charcos conocidos y de mi adolescencia. Y a mi corazón traen repiqueteo de alegría que quisiera retener .

Era un tiempo en el se iba a playa para bañarse, para cantar y tocar la guitarra, para hacer excursiones , en las que lejos de miradas extrañas nos dábamos los besos más lindos y torpes del mundo.

Para enamorarnos locamente del que pensábamos que seria el hombre o la mujer de nuestra vida, y lo seria solo de uno o dos meses pero al que recordaremos toda la vida con una sonrisa en la boca, por que con él o ella evocaremos todos los colores olores y alegría que entonces nos rodeaba pero no valoramos por que no sabíamos que iba a durar tan poco. ¡¡si alguien nos lo hubiera dicho!!

2 comentarios:

Olga Margot dijo...

Me gustan tus relatos. ¿Quién no ha pasado por algo así en la playa?

pancho dijo...

Bonita entrada. La parte de la mar, evocadora de aquellos años en que despertamos a los enamoramientos, la edad de las "chiquillas", de las novias.

Tiempos lindos de playa de piedras,
burgados y lapas,
membrillo salado, sancocho de cherne
y ron de la Aldea.

Las pijas de entonces, -que siempre las ha habido- preguntando paraq destacar si teníamos bloody mary. ¿Y eso qué es?
Las normales -las chachis-
cubatas y marie brizard.
Después, los juegos del anillito
y el trapito escondido.
Mientras tanto, nuestro técnico particular iba instalando el tocadiscos para bailar un ratito. De moda estaban: Enrique Guzmán, Popotitos, la yenka, los Mustangs. Y yo poniendo mi canción preferida: "Embustero y bailarín", de Los Pekenikes
y lo último de lo último: Los Beatles.
Según caía la tarde, fuera música de lata y con solo cuatro o cinco parejas aparecía el romanticismo en todo su esplendor ¡Como sonaban las guitarras y requinto despachando boleros y música sudamericana hasta que la noche se hacía oscura......
Algunos dicen que lo pasao, pasao. Yo creo que es mejor esta otra ¡Que me quiten lo bailao!

Gracias por su historia que me hizo recordar -que dicen es volver a pasar por el corazón- una época tan linda.
Saludos y ¡siga escribiendo cristiana!